En alguna ocasión ya te he dicho lo que opino sobre el amor y sus tortuosos caminos.
Siempre he pensado que no tenemos la capacidad real de amar profundamente a más de una persona a lo largo de nuestra vida; creo que es imposible abrirnos de esa forma a otra persona, dejándonos llevar por emociones que nos superan, ya sean positivas o negativas, entregando todo aquello que somos de forma incondicional, velando a la vez por nuestro cuidado propio para poder hacer feliz al otro. Creo que ese equilibrio, ese amor verdadero que constituye el cuidado mutuo, la necesidad del otro pero no la dependencia, el amor dentro del cansancio por las manías ajenas, el aprendizaje constante con ilusión y ansia del otro, la mejora voluntaria de nuestra persona, la escucha activa permanente que se acaba transformando en necesidad, el sacrificio voluntario, el conocimiento total y absoluto de la realidad cotidiana... creo que todo aquello que constituye una relación de amor puro y real, solo se da una vez en la vida. Querer y ser querido sin trampas, ni ideales, ni fachadas, sin presiones...
He estado leyendo un artículo hace poco sobre amar o enamorarse, y estoy bastante de acuerdo con lo leído, la verdad. Comentaba que al enamorarnos lo hacemos de un ideal, una imagen que nuestra mente proyecta en base a ideas preconcebidas sobre como debe ser nuestra pareja ideal o como es el amor romántico. Pasamos a sentir constantemente que necesitamos al otro, unas emociones que nos embriagan y embotan la mente, nos evaden del mundo y nos creemos felices; pero amamos la idea de estar enamorado, no a la persona que tenemos delante y eso termina tarde o temprano, y la cotidianidad y la desidia hacen mella en los sentimientos, mutando hacia el hastío y el hartazgo. Decían más cosas, pero creo con esto es suficiente para que te hagas una idea.
Y luego hablaba de lo que implica amar a alguien. Primeramente, conocer a la persona, sus defectos y virtudes y aun así, sentir necesidad de ella, de su presencia y de su ausencia (seguir amándola estando lejos). No perderte en sus necesidades pero que su felicidad sea parte de las tuyas. Amar es una emoción calma, conformada por otras emociones como la pasión, el amor, la frustración, la rabia... Amar a alguien es quererla incluso cuando la rabia te puede, quererla viendo sus defectos. Es querer ser mejor sin olvidarte de ti, querer estar mejor por el otro. Al final todo se reduce a buscar la felicidad del otro en la tuya propia. Y no creo que esto pueda suceder muchas veces en la vida, ni creo que ese amor desaparezca.
Por tanto, creo que nos enamoramos perdidamente de personas a lo largo de nuestra existencia pero solo llegamos a amar a una de ellas, puede que a dos, por entender también las distintas etapas del ser humano o las condiciones de nuestra vida, pero no sé hasta que punto eso es posible. No lo sé. ¿Tener diferentes parejas? Sí, claro. ¿Amarlas a todas? No lo creo.
Te dejo el final de artículo para que veas un poco el tono del mismo:
"Estar enamorado, y todo lo que se relaciona con el amor romántico, es en su mayoría el resultado de lo que nuestra mente elabora. Nos permitimos enamorarnos al ver de manera romántica al individuo así como también a la relación. Cuando estás enamorado, la realidad no siempre es lo mismo que tú ves.
Amar a alguien es algo que te define: define quién eres. Quienes nunca nos dejan son las personas a quienes amamos.
Pueden irse, o salir debido a otras razones de nuestra vida, pero nunca se van de nuestra mente. Su recuerdo nos provoca emociones fuertes. Su presencia en nuestras vidas tiene una influencia tan importante en nosotros que, debido a ellos, somos personas diferentes.Cuando amas a alguien, no puedes dejar de amar a esa persona, ya que requeriría dejar de amar a una parte de ti mismo."
ELENA
No hay comentarios:
Publicar un comentario