Seguro que infrinjo alguna ley estúpida de derecho de autor por titular así esta entrada pero... que me busquen...
Hoy he visto dos películas y a pesar de ser de épocas diferentes, protagonistas en edades distintas, incluso de distintas nacionalidades, las dos hablaban de algo parecido. La apatía, el estancamiento, la desidia y por último, el inconformismo y con ello la activación de nuestra voluntad. Pero hasta llegar a ese final, la incoherencia entre los propios deseos y lo establecido, entre nuestras metas y las que los otros nos crean. Conocía las dos de oídas pero pensaba que eran comedias románticas ligeras, y si bien no son una película de Haneke, tampoco son un telefilm.
La primera, española: las ovejas no pierden el tren.
Pensaba que sería una comedia española tan al uso en los últimos tiempos, pero me ha sorprendido con puntos muy dramáticos (me ha llegado a emocionar una historia de una de las familias) y con situaciones cotidianas contadas de una forma realista, sin dramatismo excesivos y guardando la individualidad y coherencia de los personajes. Los actores (todos conocidos) geniales, he podido empalizar, conocer y enteder a los diferentes personajes sin esfuerzo, incluido uno un tanto paródico en forma. A pesar de ser una película coral, todas las historias me han resultado interesantes, de todas he sacado algo. Y me he quedado con la frase del título que hace referencia a que los trenes no se pierden porque tu debes marcar los tiempos de tu propia vida, no el resto; y de la misma manera los objetivos. Nos empuja a disfrutar de los pequeños momentos y olvidarnos de las responsabilidades que nos impone la sociedad. Y... de la vida en un pueblo rural... y aquí tenemos un problema, porque es algo que empieza a convertirse en una necesidad.
La segunda, americana de los 90: Singles.
Un grupo de chavales entre 23 y 27 años en los años 90 en Seattle, en pleno nacimiento del movimiento grunge y la famosa generación X, ¿hace falta que diga algo más? Igual que la película anterior, no es una obra maestra del cine ni pasara a las historia por los planos y contraplanos empleados, es más, tiene la típica imagen indie de los 90, como de videoclip antiguo. Sale Eddie Vedder, ¿sigo teniendo que explicar las cosas...?
Habla de las crisis existenciales, de lo perdidas que están las nuevas generaciones, de la falta de espíritu crítico, de la importancia de compartir tu vida con alguien, de la importancia de saber estar solo, de la inseguridad, de la apatía, del fracaso, del miedo a todo ello (fracaso, perdida, desamor)... es una película que representa, junto a Reality Beats y Empire récords, a una generación, que a mi forma de ver, está presente hoy día.
Vamos que después de esto... pues me siento bastante bien. Me han hecho reflexionar sobre la importancia de estar activa; simplemente activa, sin presión ni objetivos inmediatos. El pensar las cosas, aprovechar los momentos y tratar de buscar el equilibrio sin forzar situaciones que no conducen a ninguna sitio, porque lo establece la marea de gente. El no perder tu individualidad y con ella, tu voluntad, sino tratar de ser fiel a uno mismo y no olvidar que siempre tenemos la decisión única. Al menos, en mi caso lo veo así, soy la única con el poder y la responsabilidad de elegir sobre mi misma y mi vida. Y eso, en parte, es un alivio. Ahora solo tengo que creérmelo.
Una generación perdida dentro de la apatía. Una generación triste que creo un estilo musical basado en la frustración y la rabia. Una generación que combino las Doc Martins con los cuadros y la franela y tuvo a Eddie Vedder. Dirás lo que quieras pero a mi me fascinan y estoy convencida de que si los entendiéramos, entenderíamos muchas de las cosas que pasan aquí, ahora.
Y ese ha sido mi día...
ELENA
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